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Piensa en Verde. Summer Case, Madrid 15/07/06
12 Mar 2008, 14:56 by MisssCalamity
De mayor quiero ser como Adam Green. Qué buen rollo me dio al cuerpo su concierto, en serio. El enfant terrible del nuevo jazz –que más que jazz es no sé qué, coño, que a todo hay que ponerle nombre- salió al escenario con un par de co---es y una melopea del uno (ya se están planteando los de Espasa Calpe poner una fotografía del susodicho crooner para ilustrar la entrada ‘borrachera’). Hablando continuamente en un spanglish más que aceptable, improvisando una canción guitarra en mano en español, llevando colgadas las llaves de casa en la trabilla del pantalón –como si acto seguido de su actuación marchara para su keli a dormir la resaca- y enseñándonos el culo a todos los allí presentes. Subió a dos chavalas al escenario (luego me encontré con una de ellas en otro concierto y estuvimos charlando. Muy maja Patricia) y les hizo cantar Let’s dance; no lo hicieron nada mal... Qué suerte, siempre he deseado que los U2 me subieran a su escenario a interpretar con ellos Bullet the blue sky.
Una vez finalizado el show de Adam teníamos dos opciones: irnos a ver a los (vomitivos) Belle & Sebastian o conocer a un nuevo grupo que, no por ser la primera vez que actuaban en España eran noveles, no: los Sparks, tienen en su haber 20 discos. Ni más ni menos. La elección a estas alturas resultaba más que obvia: fuimos a ver a Sparks a la carpa donde anoche habían actuado los Chemical. Madre mía qué conciertazo. Una pasada, una pasada, una pasada. Se trata de dos hermanos –Ron y Russel Mael- (junto a una banda contratada y fantástica) que tienen poco que ver el uno con el otro. Uno de ellos, hiperactivo, encargado de animar el cotarro y cantar; el otro, de cartón piedra en plan ejecutivo agresivo, se ocupaba de los teclados (ay, los 80, los 80). Me encantó toda la banda, pero el que más tilín me hizo fue uno de los guitarristas (encargado básicamente de los punteos y tal): el hombre es que lo vivía, se tiraba por los suelos con su Fender, aporreaba el instrumento en plan guitarrista de heavy metal, el flequillo le iba para arriba y para abajo sin miedo a la gravedad. Bueno, bueno, un show él solito. El público allí presente les hicimos hacer un bis –cosa poco habitual en cualquier festival- y salir unas tres veces al escenario para saludar y despedirse.
El cartel de sábado no me atraía especialmente en un principio. Tenía interés por ver a Massive Attack, Sigur Ros y poco más, pero poco después, investigando, me di cuenta de que quería ver, por ejemplo, a James Murphy (genio inventor de LCD Sound System), pero entonces no podría bailar con Fat Boy Slim; y que si quería disfrutar de Mäximo Park –banda revelación del momento-, los de Bristol se me iban al garete; que los Cardigans no me interesaban lo más mínimo, ídem con los Super Furry Animals que ya los vi una vez y casi me duermo, pero no me importaría ver a Daft Punk, claro, si eso no suponía perderme a Sigur Ros. Qué estrés, oye.
Al final Paquete y yo decidimos separarnos. Él se fue a ver el final del concierto de Cardigans (luego me comentó que había sido muy flojo, ya se lo dije yo) y a Daft Punk. Yo me quedé flipando con Sigur Ros. No estaba muy segura de que me fueran a gustar. Sus discos me encantan, pero tenía entendido que en directo defraudan un poco. Nada que ver. Una auténtica joya musical. Estaban ellos cuatro, pero además se habían traído a toda una mini orquesta con sección de cuerda y viento completa. El alucine total fue ver el espectáculo de sombras chinescas del principio. Una leve tela cubría todo el escenario. Sólo se podían apreciar a los cuatro músicos islandeses aporreando sus instrumentos. La tela cayó al tiempo que el primer son terminaba y dejó ver cómo uno de los guitarristas tocaba con un arco de violín las cuerdas del instrumento (me recordó inmediatamente a Sonic Youth tocando con un destornillador, je, je). Perdonad, pero no sé sus nombres.
Pocas veces he asistido a algo tan especial. La emoción musical vivida (y mi lesión en el menisco) me estaban dejando agotada. Tuve que sentarme, no por aburrimiento, qué va. Me tuve que sentar porque en ese momento me di cuenta de que había sucumbido totalmente al rock que vino del frío. Una vez terminado el concierto y los más de cinco minutos de ovación del público y escuchando de lejos la caña que estaban metiendo los Daft Punk todavía estuve sentada un buen rato. No me podía creer lo que acababa de presenciar (me figuro que una aparición mariana no me causaría tanto estupor).
Con los pelos todavía de punta me dirigí hacia el punto de encuentro con Paquete. Un escenario lleno de neones y proyecciones al más puro estilo 2001, una odisea en el espacio marcaban el espectáculo del dúo tecno francés. De entre el gentío salía eufórico mi adorado, bailando como un loco y emocionado. En ese momento pensé que arrastrarle para ver a Massive Attack, osease, los padres del trip hop, no iba a ser una buena opción.
El principio del concierto de los Massive no me entusiasmo demasiado, pese a que les acompañaba Beth Fraser, de los Cocteau Twins, posiblemente la cantante femenina (junto con PJ Harvey y Beth Gibbons) que más me gusta. Demasiada gente, además gente no interesada en la música, coño, que no sé para qué diantre se gastan 110 euros en una entrada (tenía a una piba al lado mío que ya le puede ir agradeciendo a quien sea que no tuviera un arma en mi haber porque hoy hubieran estado celebrando su entierro. A veces me doy miedo). Pero como esa gente viene básicamente a ponerse pedo y a bailar, al poco rato se dieron cuenta de que los Massive no son precisamente David Bustamante.
Pese a todo se me hizo cortíiiiisimo el recital. Fue subiendo poco a poco tras la interpretación de Inertia Creeps. Hicieron acopio de sus grandes éxitos sin indagar demasiado en el repertorio de sus cinco discos. Momentos de crítica política, que no viene mal que muchos jóvenes se enteren de lo que está pasando porque sus ídolos –y no el señor del telediario- les cuenten las cosas, arroparon a una espectacular versión de una de las canciones que les lanzó a la fama Safe from harm. Pero lo mejor, el éxtasis, la embriaguez, la suspensión de las almas sobre el plúmbeo cielo se produjo justo al final con la interpretación de Group Four. Sólo de recordarlo me entran de nuevo escalofríos.
Como colofón a todo el tinglado éste que se han montado los de Sinammon Records el ex Housemartin Fat boy slim, alguien a quien perfectamente te podrías encontrar apostado en la barra de un bar, Guiness en mano, charlando de lo divino y lo humano, nos deleitó a todos con una sesión deejay que ya les gustaría a muchos. Pedazo rave que montó el músico con un par de platos y una muy cuidada selección de imágenes. Derrochó simpatía por doquier, nos llevó al público por donde le dio la santa gana, mezcló sus éxitos de ayer y de hoy con sones de otros autores como Gorillaz, Underworld, Gnarls Barkley (yuuuuuuumeikmicreisiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, para mí la canción del verano sin lugar a dudas), hasta la Velvet Underground salió a colación. Una auténtica apisonadora.
Total y como resumen: el Summer Case 06 una pasada de festival. Oyesssss, que me gustó, sí, sí, sí.
Besotes para todos. Cal.
Extraído de "Como vaca sin cencerro"
Adam Green
Massive Attack
Sparks
Sigur Rós
Daft Punk
LCD Soundsystem
Sumercase 2006, segundo día -
Summercase 2006 Madrid en feiticeirA
30 Aug 2007, 09:27 by mrbungle_